
Respetar la bandera no es idolatrar a un símbolo o a un emblema como un detalle de la tradición o de la costumbre. Es llevar en la mente y el corazón el valor de los hombres que nos dieron libertad, entregaron vida por este país y finalmente nos dejaron una patria libre, independiente y soberana.
Muchos critican la abrumadora presencia de la bandera americana en su sociedad, aman su nación, su cultura, su patria, su bandera. Además, de ser los dueños del mundo, piensan, creen y sueñan que son los dueños del mundo. Por eso son un gran pais, por que da igual de que estado sean, a la hora de la verdad, solo tienen una bandera y esta claro que la unión hace la fuerza. Han escogido bien el nombre de su nación, Estados Unidos. No hace falta recordar, que no hay ninguna potencia mundial que no tenga en la más alta estima a su bandera, y que nos iría mucho mejor si aprendiaramos a respetar nuestra bandera como lo hacen ellos, y no solo ondearla cuando juega la selección española o corre Fernando Alonso.
Debemos respetar la bandera como el simbolo que es de España, de todos los españoles, de todos los que han dado y dan su vida por España y debemos enseñar a nuestros hijos a respetar esta enseña, es un deber de todo español, un deber y un honor sin el cual no seriamos nada, pues alguien que no respeta a su bandera es simplemente eso, nada.
¡Viva España!
Desde aqui escribo una breve reseña del origen de las banderas:
La bandera, en su más alta significación, es el símbolo de nacionalidad y representación de la patria.
Según el criterio de los etimologistas, el término bandera procede de la voz española banda, y ésta, así como sus equivalentes persa, visigoda y germánica band (o banda) y latina bandum (o bandus), de las sánscritas bandh, amarrar, estrechar, y bandhs, lazo, ligadura.
La necesidad de reunirse para formar un grupo con un proyecto determinado debió suscitar el deseo de usar algo -un objeto, una figura, una imagen- que sirviera de señal para congregarse alrededor de ella. Esta señal, signo de un propósito físico -fácil es comprenderlo-, pasó a indicar o sugerir una idea común, un ideal: quedó así creado el símbolo. La necesidad y el valor de este símbolo llegaron a acrecentarse cuando la realización de una empresa o el logro de una victoria suscitó, después, el recuerdo de esa hazaña. Además de enorgullecer a quienes la habían alcanzado, sirvió de estímulo para emprender nuevos proyectos, nuevas proezas. La representación más antigua que parece conocerse de la bandera como agrupación étnica o de pueblo, procede de Egipto.
En las pinturas de la cerámica descubierta en las tumbas de la época primaria de aquel país, donde se representan chozas de las tribus aborígenes, aparecen sistemas rudimentarios de defensa, y por sobre ellos, una bandera flotando al impulso del viento con la imagen de un animal sagrado. Este mismo símbolo aparece entre los indostánicos y, posteriormente, entre los teba-nos, los asirios, los medos, los partos, los armenios, las tribus de Israel, los griegos y los romanos, quienes fueron los que realmente le dieron el significado contemporáneo. De ellos la adoptaron los germanos y los galos
Actualmente, la bandera, no obstante sus ligeras diferencias, puede defínírsela como una insignia compuesta por un trozo de tela , por lo común de tafetán o de seda, de forma cuadrilonga, asegurado por uno de sus lados en una driza o en un palo que recibe el nombre de asta. Sus colores, la distribución de éstos, la disposición de sus franjas, sus ornamentos -su escudo o su lema, si lo lleva- y otros aditamentos indican la potencia, nación o estado a que pertenece.
Según creencia generalizada, la más antigua de las banderas nacionales actuales es la de Dinamarca, cuyo uso se remonta al año 1219.
La mayor parte de las banderas nacionales, aun cuando su uso fuera anterior, se adoptaron oficialmente en el siglo XX. Los grandes paises, respetan su bandera, solo los cretinos se averguenzan de ella.